lunes, 22 de agosto de 2022

Pensamientos de última hora. 54

 Historia caótica.

Esta historia comienza y se desarrolla a partir de unas cartas de dibujos. Se eligieron cinco cartas y con ellas había que construir una historia fijándose en los dibujos.

He aquí el resultado.


Apareció en cierto lugar perdido entre el tiempo y el espacio una máquina hermética, una máquina del tiempo, donde el pasado y el futuro se fundían en el presente. Era redonda, como una esfera, llena de llaves secretas necesarias para abrirla y acomodarse en sus asientos metálicos. Esta máquina servía también para controlar el tiempo. Esta máquina se comunicaba con un reloj gigante custodiado por un dragón, el cual daba las horas, y así se ponía en marcha el contador de las horas de la máquina.

Todo esto sucedía en una ciudad de ensueño, donde cielo y edificios se tornaban azul turquesa al anochecer, y no se sabía si estaba bajo el mar o en la superficie. Mientras tanto, se veía llegar un zeppelin por el cielo.

Este marco de situaciones recordaban a pinturas de Salvador Dalí, donde por ejemplo ruedas de tractor y piedras enterradas aparecen con un surrealismo muy pronunciado.

Un ejemplo más de este arte se muestra en una pintura de una libélula de hojalata portando la mitad de una cebolla con las raíces recién arrancadas, en un fondo de desierto, rojizo y caluroso. Esta descripción es muy complicada de imaginar si no se observa al natural.

Para terminar, la máquina del tiempo citada al principio de esta historia se une en el tiempo junto con la imagen de la libélula que también marcha por el cielo; la diferencia es que la máquina viaja invisible y la libélula va por el cielo presente y visible.



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