lunes, 19 de diciembre de 2016

Una historia.

Cuando bajé al desván noté un aroma parecido al incienso.

No le di importancia, pues la fiesta de Navidad estaba cerca, y siempre en Nochebuena y Reyes mi padre sacaba el incienso como regalo para el portal de Belén, que estaba colocado muy sencillamente, con José, María y el niño Jesús, dos ángeles a cada lado de la estrella y los pastores y reyes más lejos.

Los villancicos que sonaban en el cd animaban a cantar, y a recordar la escena del nacimiento, con un pesebre que resultó ser oro en ese momento, por no encontrar nada mejor para nacer.



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