lunes, 2 de septiembre de 2019

Pensamientos de última hora. 38


Y se fue. Y no quedó nadie a su alrededor, nada más que la niebla y la sombra que dejaba atrás.
Y se fue. Y sólo dejo escasos momentos de dicha bajo el abrasador verano del 97.
Y se fue. Con lo puesto, no más, con la bolsa llena de ilusiones y ratos para contar.
No se despidió, únicamente alzó un brazo como señal de su marcha.
Y se fue. Me hubiera gustado una palabra, un adiós en condiciones, una sonrisa amable, una despedida mejorada.
Pero nada sucedió así.
Me quedé mirándole mientras la niebla y su sombra se deshacían entre la penumbra.


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